Café en mano, espera… ¿Quién dijo que el trabajo remoto es todo glamour y reuniones virtuales sin fallos? Mientras el mundo se convenció de que podíamos teletrabajar desde cualquier café con WiFi, la verdad es que lidiar con software remoto puede ser un caos total, como intentar armar un rompecabezas con piezas que no encajan.
