Pijama cómoda, distracciones infinitas. Sí, así es el mundo del trabajo remoto: una bendición disfrazada de caos, donde la productividad choca con el sofá y el gato que siempre interrumpe. Pero, ¿sabías que, según un estudio de Buffer, el 97% de los trabajadores remotos prefieren esta modalidad a pesar de sus desafíos? El problema radica
